Inolvidable

Friday, October 27, 2006

No se como preguntarte


Estuve a punto de comenzar a escribirte un mail para preguntarte como te había ido, como lo había hecho muchas veces, pero no se como me fui complicando con la redacción.
Creo que comencé pensando en el tono, si lo haría paulatinamente o si me tiraría de cabeza a la pregunta, "al grano" como se dice.
Pero después pensándolo un poco y poniéndome en el caso de que te hubiera ido mal, quise ser más bien prudente y me devolví hasta el principio.
Entonces pensando y pensando, no escribí ni una sola palabra y me quedé con la duda, porque entre las cosas que pensaba, me imaginé que me escribirías tu primero, para contarme como te había ido esa tarde.
Entonces hoy cuando abrí el correo en la mañana, no había ni un correo tuyo y eso me llevó a pensar que no te había ido bien, o que te había ido mal o francamente fatal y no querías hablar del asunto por lo menos durante unos días.
Quizás mañana o esta misma noche no se, vuelva a conectarme a Internet y al abrir mi correo, mientras se carga la página, vuelva a pensar que me escribiste para saber como te fue. Existe esa la posibilidad que me hayas escrito para contarme, aunque también puede ser que sigas sin ganas de decirme lo que sucedió esa tarde en tu casa y yo vuelva a sentir dudas de escribirte, de preguntarte como te fue, de comenzar las primeras líneas y volver al inicio o de no encontrar el tono de comenzar a preguntar algo que desde hace tres días me complica tanto y que hasta hoy no puedo preguntarte.

Tuesday, October 03, 2006

CABEZADURA


Comencé a despertar lentamente igual como se despierta de un sueño, de esta larga anestesia que me tenía amarrada con mascarilla a la cara, con un escenario de paredes blancas y mi cuerpo estirado en esta cama.
Estuve pensando que hace tiempo, cuando tu lo hacías yo me hacía como que ignoraba que todo esto ocurría, trataba de imaginar que era solo una paranoia y que con el tiempo, pasaría y volverías a estar junto a mi, con más amor y humildad que antes, pensando en que no había razón para separarnos y que el tiempo que nos habíamos dado (¿que te había dado?), era suficiente.
Entonces no quise ver que no estabas, ni me atreví a mirar como eras... o como eres. Pero dentro de esta semi amnesia, si recuerdo que estuve con todas las energías apuntando a un solo lugar, así como tienen las orejeras los caballos para mirar siempre hacia delante, con los nervios auditivos anudados para no escuchar lo del exterior y tampoco el interior. Con obstinación y totalmente decidida, tomé vuelo y corrí hacia ese pilar de concreto, pensando que estaba a punto de entrar en la pared del anden 9 ¾ que lleva a Harry Potter a Howard.
Y aquí estoy ahora, en la UTI, a punto de que me pongan los corchetes en el cráneo para que no se derrame la masa encefálica que estuvo tambaleando mientras me subían a la camilla. Solo estoy esperando que luego de las amarras y coseduras correspondientes, el pelo vuelva a salir tan largo y duro como el de antes, esta vez sin tintura, para que tapen esta cicatriz que por cierto llevaré de por vida, pero que afortunadamente no terminaron conmigo.